La planta abierta dio a la cena privada su mejor formato, la mesa del chef en casa, y su peor problema: ningún sitio donde fregar. Una brigada de tres emplatando nueve pases a seis metros de una mesa sentada produce ruido, vapor y el sonido de un barreño cargándose, y ninguna buena educación lo disimula.
Qué está cambiando
Los arquitectos que trabajan para gente que recibe están devolviendo la pared: un comedor que se cierra, una puerta de servicio, un office con segundo fregadero y encimera. En proyectos nuevos de Londres y Nueva York la cocina trasera ha vuelto, no por nostalgia, sino porque es la única forma de contratar una brigada sin que la brigada se convierta en el espectáculo.
Si no puede reformar
Designe una sala. Un despacho, un lavadero, un garaje con una mesa plegable y un foco: cualquier sitio donde fregar y emplatar fuera de la vista. La guía de cocina móvil enumera lo que una brigada necesita de ella, y es menos de lo que la mayoría supone.


